Ángel Alegría: "Vamos a hacer un festival por los 30 años de Onda Color"
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| Fuente: @angel_alegria (Instagram) |
Antes de nada, vamos a hacer un contexto rápido del año de fundación de la radio, 1996:
El Partido Popular gana las elecciones y pone fin a catorce años de gobierno socialista. José María Aznar sucede a Felipe González como presidente del Gobierno.
Bill Clinton es reelegido presidente de Estados Unidos.
Se celebran los Juegos Olímpicos de Atlanta.
En cine, Alejandro Amenábar debuta como director con la película Tesis. En el plano internacional, se estrenan películas como Trainspotting, Fargo o Misión Imposible.
En cuanto a la música, suenan temazos: la Macarena (aunque es del 93), La Flaca (Jarabe de Palo), Wannabe (Spice Girls), Wonderwall (Oasis, aunque es del 95), el Rap de los 40 limones (Juan Antonio Canta), Me quedaré solo (Amistades Peligrosas), Bailando (Paradisio), Duro de pelar (Rebeca).
A nivel nacional, la radio musical estaba protagonizada por gentes como Joaquín Luqui, Fernandisco o José Antonio Abellán.
A nivel local, además de la naciente Onda Color, existen radios potentes como Onda del Segura, Radio Compañía, Radio Levante, etc.
Por aclarar un poco a la gente: ¿tú eres periodista, locutor, presentador, director, comunicador…?
Aquí se llama comunicador. No soy periodista. Yo soy locutor, comunicador que lo llaman, presentador de eventos varios [risas] y responsable de Onda Color me gusta decir. Director no. Director suena muy serio.
Hablamos de los 30 años que cumple la radio este verano pero, ¿qué ocurrió antes? Háblame, por favor, del antecedente de Radio Ceutí. ¿Por qué acabó desapareciendo?
Radio Ceutí empezó en 1991. Estaba en el polideportivo, eran básicamente jóvenes del pueblo pero era más un hobby que otra cosa. Yo empecé ahí. Tenía 11 o 12 años a lo mejor. Con mi voz de pito [risas]. La gente se confundía porque se pensaba que era Ángela Alegría. Y eso creo que se cerró en el año 1992-1993 porque, por lo visto, no tenía los permisos pertinentes de telecomunicaciones. Entonces se cerró y en 1996 se abrió Onda Color en esta ubicación (el Centro Cultural), ya más seria la cosa, ya era una empresa… La gente estaba más dedicada exclusivamente a ésto.
Finalmente, se crea Onda Color. ¿De dónde viene ese nombre tan particular?
No lo sé. Sólo sé que los que empezaron la radio no quisieron ponerle Radio Ceutí, no por renegar del pueblo ni mucho menos, sino porque como la cosa estaba más formal y estaba enfocado en la comarca, si tú te llamas Radio Ceutí los de Archena o los de Lorquí no tienen interés en escucharte. La cobertura, kilómetro arriba kilómetro abajo, siempre ha sido la misma: Vega Media y Valle de Ricote. Desde el primer momento se tuvo esa idea. Además, había que vivir de la publicidad; entonces, había que estar presente en cuantos más sitios mejor. Pero no tengo ni idea del origen del nombre. Le preguntaremos a Aladino (Martínez). Igual que el logotipo. El primer logotipo tampoco sé de dónde viene. También hubo una idea, en los tiempos de Radio Ceutí, de hacer televisión por cable, es decir, Radio Televisión Ceutí. Según me contaron los viejos del lugar [risas], el alcalde de aquel momento (Manuel Hurtado García) no quería cables por las fachadas y eso se aparcó. Pero claro, yo en aquel momento no sabía lo que iba a venir.
No sé si tu primer contacto que tuviste con un micrófono fue en Radio Ceutí o en la iglesia. ¿A qué se debe tu pasión tan temprana por la radio? ¿Hay algún precedente en tu familia o círculo cercano?
Bueno, lo de la iglesia fue en mi Primera Comunión. Tuve que leer porque recuerdo que había un compañero que estuvo enfermo y no pudo comulgar como le hubiera correspondido. Entonces, como era muy amigo mío, me pusieron a leer algo para él. Si no, hubiera pasado desapercibido. De todas maneras, no creo que eso tuviera que ver con lo que vino después. Además, la radio llegó cuando me había cambiado de casa; yo vivía en El Alto, luego en unas viviendas de La Tejera… Te quiero decir, fueron como vidas diferentes. Posiblemente, si no me hubiese ido a la otra casa, no hubiera subido a la radio, que la tenía más cerca. Las casualidades del destino.
Mi pasión tan temprana viene de la época de Radio Ceutí. Escuchaba mucho la radio del pueblo, porque además en aquel entonces no había, como ahora, trescientas mil radios. Entonces, tenían un personaje que se llamaba Pepi, que estaba hecha de un micrófono de juguete que tenía botón de voz de Pitufo y de voz grave. Entonces, yo tenía esa voz de forma natural [risas]. Mi contacto con la radio empezó participando, llamando por teléfono e imitaba a la Pepi. Un día, los de la radio me dijeron: “¿Quieres subir un día a grabar?” “Pues claro, sí, tal y cual”. Subí y hasta hoy. Que yo conozca, así en los primeros rangos, no conozco a nadie de mi familia que se haya dedicado a esto.
«MI PASIÓN TAN TEMPRANA VIENE DE LA ÉPOCA DE RADIO CEUTÍ»
La radio arranca en julio y tú entras el 3 de agosto. ¿Recuerdas cómo era el ambiente de aquellos primeros años?
En cuanto al registro de la empresa, se creó el día 5 de julio. Me imagino que un poco antes estarían emitiendo en pruebas. O sea, que si no soy marca original de Onda Color, casi [risas]. Recuerdo que desde mi casa veía la antena, que luego hubo que llevársela al polideportivo. Y yo decía: “Mira, han abierto otra vez la radio”. Sabía diferenciar la antena de telefonía móvil con la de radio, etcétera. Con la típica luz parpadeante. Empecé a investigar y en la fiesta de inauguración, en La Botica Bar que ya no existe, fui a decirle a los responsables de aquel momento si podía entrar en la radio. Hasta hoy.
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| La Botica (fuente: Todocolección) |
Eran las Fiestas de Ceutí. El primer programa que hice en Onda Color, el 3 de agosto de 1996, actuaron Las Cítricas. ¿Por qué lo sé? Porque por la noche, después de haber hecho mi programa por la mañana, me fui con un amigo a la discoteca de aquel momento. Y, cuando nos íbamos, nos dio por pasar por la plaza a ver qué había. Y, cuando pasamos, estas señoras estaban pidiendo a gente para subir al escenario. Yo no pensaba en subir, ni loco. Entonces, un amigo que nos encontramos allí empezó a cogerme. “¡Vamos pa arriba, vamos pa arriba!” “¡Que no, que me sueltes!” [risas]. Estas mujeres vieron el alboroto y nos hicieron subir. Subo las escaleras, me doy media vuelta y veo a todo el pueblo. Me quería morir. Me preguntaron: “¿Cómo te llamas?”. “Ángel (susurrando)”. “¿Cómo?. “¡Ángel!”. Y yo seguía sin saber a qué habíamos subido. Entonces, yo estaba el último. Empezó por aquel lado, afortunadamente. “Hay que bailar la canción de los Limones”. Me intenté escapar por detrás pero mi amigo me cogía. Entonces pensé en cuando él estuviera bailando para irme. Y me viene una de estas chicas, que medía tres metros, y me dice: “¿Dónde vas?”. “Mira lo que te digo, a mí me da una vergüenza que me muero”. Aquella coge su micrófono y dice: “¡Parad un momento, que aquí hay uno que le da vergüenza!” [risas]. Recuerdo que hubo gente que me dijo: “¡Te he escuchado esta mañana por la radio y no te daba!”.
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| Las famosas Cítricas (fuente: La Verdad 03-08-1996) |
«UN AMIGO ME SUBIÓ AL ESCENARIO CON LAS CÍTRICAS. ME QUERÍA MORIR»
Es una época gloriosa en Ceutí. Cantantes de renombre visitan el pueblo: Miguel Bosé, Azúcar Moreno, Rosario Flores, Café Quijano. Sin duda, el pico más alto se alcanza con el concierto de Chayanne en el Polideportivo Miguel Indurain, el 9 de agosto de 2002. En este contexto, el por tantos años alcalde Manuel Hurtado García llega a afirmar que “unas buenas fiestas se pueden hacer sin gran cantidad de dinero”. ¿Se vivió por encima de las posibilidades en aquellos años?
Chayanne vendió el concierto como el único en el Levante, y luego actuó en otra localidad de la misma zona. Hubo un problema con el ayuntamiento y la promotora porque no había cumplido esa promesa. No estuve en el concierto, pero intenté hablar con él por teléfono. No hubo manera porque la road manager decía: “No hace declaraciones”. Y yo no quería declaraciones, sólo que invitara a la gente del pueblo a ir. Empecé con diez minutos, luego cinco. Un minuto. Y nada. Recuerdo coches hasta en el fin del mundo, de gente de fuera, de todos sitios.
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| Fuente: La Verdad (10-08-2002) |
Pienso que sí se vivió por encima de las posibilidades, pero también es cierto que a todos nos gustaba decir que éramos de Ceutí, y nos sigue gustando. Y yo que he estado dentro de las fiestas y sé lo que cuesta, ésto presupuesto pequeño no tuvo. Posiblemente, más del que decía el alcalde (10-15 millones de pesetas, 60.000-90.000 euros). Aquí ha habido un año 15.000 euros para unas fiestas. Ahora, los pueblos compiten por ver quién tiene las fiestas más largas. Pero bueno, sí se necesita presupuesto para hacer unas fiestas importantes y buenas porque todo cuesta un capital.
«INTENTÉ HABLAR CON CHAYANNE; NO HUBO MANERA»
En cuanto a la participación de la gente, tenía razón el alcalde: sin ellos sería imposible. Lo que pasa es que, no en Ceutí sino en general, medimos la calidad de las fiestas de cada pueblo en función de los cantantes que vienen. Error, porque puede venir Chayanne y que sea una patata y pueden venir Las Cítricas y que sean lo mejor del mundo. La participación es imprescindible. Sin participación no hay nada.
¿Antes había más participación que ahora?
Yo creo que sí. Precisamente por esa esencia más de pueblo que se ha ido perdiendo. Ya no somos tan pocos. Sigue teniendo esencia, pero antes más. No sé si, además, tendrá que ver que ahora hay más fiestas, el barrio tal, el barrio cual… y cuando vienen las Fiestas de San Roque pues ya estamos hartos de fiestas y nos vamos a la playa [risas].
«EN AQUELLOS AÑOS SE VIVIÓ POR ENCIMA DE LAS POSIBILIDADES»
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| Cartel de las Fiestas de Ceutí 2002 (fuente: La Verdad 10-08-2002) |
¿Crees que la desafección política también tiene que ver?
Sí. Dependiendo del partido que gobierne, la gente afín a éste participa más o participa menos. Siempre. Aquí ha habido gente del partido contrario al que gobernaba que cuando entró le dijimos: “¿Oye, este año se va a hacer La Bajá de San Roque”. “Ah, ¿es que se hace eso?”. Porque no habían participado cuando gobernaban los contrarios. Otro error, politizar hasta el aire que se respira. Pues no. La Bajá de San Roque es del pueblo, no de ningún partido.
¿A partir de qué año te quedas al mando de todo en la radio? ¿Qué supuso para ti dirigir la radio en solitario?
2003-2004, aproximadamente. Más vale solo que mal acompañado [risas]. Me supuso una alegría. Al principio fue difícil. Me acuerdo perfectamente del día en que me llamaron y me dijeron que la teta no daba para los dos y que se iba. Me llamaron del ayuntamiento y literalmente me preguntaron: “¿Quieres seguir solo en el proyecto?”. Y sin que pasara ni medio segundo dije que sí. Y hasta hoy [risas].
«QUEDARME SOLO EN LA RADIO ME SUPUSO UNA ALEGRÍA»
Me hace gracia porque siempre tienes la sonrisa de la radio. Siempre buscas el lado positivo.
¿Sabes qué pasa? Después he mantenido contacto con estas personas. Lo que pasa es que tampoco les ha venido bien que las cosas no sean ya como ellos quieren. Porque se han pensado desde fuera [se acerca a la grabadora riéndose] que podían seguir haciendo y deshaciendo. Entonces, lo único que han hecho estas personas ha sido poner a parir a la radio, poner mil comentarios de no tener los sesos muy bien en las redes sociales, y borrarlos… y luego venir aquí como si nada. Y han venido como si nada y yo les he abierto las puertas.
¿Nunca les has vetado la entrada?
Jamás, nunca. Hasta el último momento. La última fue en el 25º Aniversario de la radio, en 2021. Invité a todas las personas de la misma manera y por la misma vía que al resto. Y me contestó: “Conmigo no cuentes. Para ti, lo que necesites; pero para la radio no”. Cuando me subí al escenario, tuve que decir que Joselito no estaba porque había declinado nuestra invitación para que luego no dijera que no lo habíamos hecho. Parece ser que eso no le vino bien tampoco. Bueno, que tampoco lo sé, porque no ha venido a decírmelo. Aquí valientes somos lo justo. Tengo intención de hacer un vídeo cuando llegue el 3 de agosto. Alguno haré para las redes sociales.
Si tú también hubieras decidido irte, ¿Onda Color habría desaparecido?
Posiblemente, porque en aquel momento no había nadie y ésto no estaba en plan colaboradores. Éramos empleados. La situación no estaba para meter trabajadores. Diría que sí habría desaparecido.
Cuéntame la historia de “Control”. ¿De dónde viene eso?
Eso viene, precisamente, de cuando me quedé solo en la radio. Riéndome de mí mismo. Realmente viene de la pitonisa Lola. “¡Control, control!”. Cachondeándome de que estaba aquí solo. “¡Control! Quita ésto, pon lo otro. ¡Los productores!”.
No lo decías por aparentar.
Qué va. Además, muchas veces lo he dicho, que Control no existe. Al contrario, cuando aquí ha venido alguien que conoce el mundillo de la radio y me pregunta: “¿Es que te hacen el control de verdad?”, porque eso no es normal en una radio pequeña, yo le digo: “No. ¿Es que te lo crees”. “Sí”. “Ah, pues eso es que lo hago bien” [risas]. La intención no es engañar. Es cachondeo de que estoy aquí solo.
Veintitantos años de broma.
Sí. Control va, Control viene. ¿Me equivoco? La culpa es de Control. Hoy precisamente me ha pasado, y he dicho: “Mea culpa, la culpa es mía”.
¿Alguna vez has tenido ofertas de otras radios para marcharte de Onda Color?
Serias no las denominaría. A ver, esta radio siempre ha sido pequeña pero matona [risas]. Comercialmente, sí que hacía daño a radios más grandes, regionales incluso, en esta zona. En los tiempos boyantes, todo dios se anunciaba en Onda Color. Eso a las grandes cadenas no les venía bien. Entonces, hubo una radio que has nombrado al principio cuyo objetivo era cargarse la radio de Ceutí.
¿Así como suena?
Sí. ¿Cómo lo empezó a hacer? Viniendo y diciéndole a la gente que había hablado con el alcalde y que éste iba a cerrar la radio, con lo cual que se fueran a la suya. Y algunos de ellos se fueron.
¿Pero por esa razón o porque también había una oferta económica mayor?
Supongo que no porque una de las personas que se fue luego volvió. A mí, que era más jovencico, me intentaron vender como que me iban a escuchar hasta en el Pirineo. “Te vamos a dar el horario de más audiencia”. “No”. Estaban intentando hipnotizarme con el tema de las audiencias. Luego estuve unos seis meses, poco antes de quedarme solo, compaginando esta radio con Flaix FM, en Puente Tocinos, porque hubo problemas de pagos que no llegaban a tiempo. Gracias a que tenía contactos, llamé al jefe de esta radio y me contrató. Antes, en alguna ocasión, él ya me había dicho que me fuera y yo le había rechazado. Y estuve haciendo de diez de la mañana a una de la tarde. Después me volví aquí cien por cien.
¿Cuál crees que ha sido la clave para trabajar durante treinta años en el mismo sitio?
Aparte de que estoy a gusto, por supuesto, la comodidad. Yo siempre he preferido lo pequeño y acogedor que lo grande y los buenos horarios.
¿Crees que has tenido el potencial de haber picado más alto?
No lo sé, posiblemente. También tengo el problema de que no me creo aquí el mejor del mundo. Más bien es una virtud. Yo he preferido ganar menos pero fijo, constante y cómodo. Hay gente que se va a la capi. Muy bien, yo me quedo en el pueblo [risas].
¿Cuáles son los artistas más importantes que has tenido ocasión de entrevistar?
Viniendo al estudio, que han sido menos porque, precisamente, no estamos en la capital, gente como Mojinos Escozíos, Lorna y El Chombo… Por teléfono: Boris Izaguirre, Pablo Alborán, Manolo Escobar, El Fary, María del Monte, Leticia Sabater, Triana Pura… Yo qué sé. Un montón.
No te veo que vayas de amiguete de las estrellas.
No, eso ya se lo dejo a otro [risas]. ¿Sabes qué pasa? Yo nunca he sido fanático de ningún artista. A mí me gusta todo, la variedad. Recuerdo que todos los sábados hacía una entrevista a algún cantante. Me pasaba toda la semana buscando al protagonista en cuestión, con la discográfica. Dejé de hacerlo porque era mucho mareo. “Manda un correo”. “Habla con no sé quién”. “Llama a éste”. Y luego también recuerdo un comentario que me dijo una sola persona. No debí hacerle caso pero yo le hice caso. “Me ha dicho fulanita que la cantante que has entrevistado no es porque tiene la misma voz que la de la semana pasada”. Y yo me quedo en plan: ¡¿Que me mato toda la semana para que la gente se piense que es la misma persona?! Cuando he hecho algún concurso un poco más destacado de la cuenta también algunos me han dicho que era mentira. Si fuera mentira, ¿tú crees que sorteo un jamón? ¡Sortearía un crucero para cinco personas!
¿Tú crees que, al ser una radio pequeña, a las discográficas no les importaba mucho y buscaban algo más a nivel nacional?
A lo mejor ahora sí pero en la época dorada, como yo llamo, de la radio, donde no había tanta plataforma y tanta historia, estaba la cosa más repartida. Igual que yo llamaba, lo mismo hacían las discográficas. Te mandaban mensajes. “Oye, estamos en Murcia en tal fecha, ¿te viene bien para una entrevista?” Tampoco eran cantantes de primer nivel, pero bueno… de segundo [risas].
Me gustaría que me contaras alguna anécdota que recuerdes de manera especial. Si quieres te sugiero algunas: Kayma, Melendi y El Fary.
Una tiene que ver con Kayma. Vino a la radio un integrante del grupo con otro cantante que no recuerdo el nombre. Venían a hacer un concierto cerca de aquí. Me llamó el mánager para hacer la entrevista. Acordamos el horario, por la tarde-noche. Llegaron tarde. Muy tarde. Y querían que la gente llamara por teléfono. Nadie llamaba. Ellos se cachondeaban. “¿Es que no está escuchando ésto nadie? Yo le dije: “Hombre, pues no sé, pero no hay costumbre de pedirle a la gente que llamen a estas horas.
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| El grupo de tecno-rumba Kayma (fuente: Discos Ega) |
Sí había costumbre cuando los discos dedicados.
Claro. Eso a mediodía era una locura. Aquí ha venido un técnico con la radio apagada, sin emisión, y el teléfono sin parar de sonar. Se quedaba todo el mundo alucinado. Que nos decían además: “¿Por qué no ponéis una 806 (línea de tarificación adicional)?”. No la pusimos.
Al final llamaron:
—¡Hola! ¿Con quién hablamos?
—Con Pepito Pérez.
—¿Quieres preguntar algo?
—¡Sí...! ¡Muertos de hambre!
Algo así le dijeron. Y colgaban. Claro, como yo estaba solo, no había control ni nada pues no podía filtrar la llamada estando en directo. Y esta gente respondía que de muertos de hambre nada porque habían vendido no sé cuántos discos.
—¡Bueno, ya está! Algo puntual. ¡Vamos con otra llamada! ¿Qué quieres preguntar?
—¡PIOJOSOS!
Yo ahí estaba que me quería morir. “Piojosos no porque no tenemos pelo, tal y cual”. Y ya no cogí más llamadas, claro [risas]. Momento tierra trágame y escúpeme en Punta Cana. Pero cuando se fueron… estaba aquí descojonándome de la risa yo solo. Es una pena no tener esos momentos grabados.
Otra anécdota: Ramón Melendi. No lo conocía ni Dios. Y me llamó la discográfica. “Un artista que está en promoción, tal y cual”. Había sacado su primer álbum, Sin noticias de Holanda. ¡Me dieron hasta el teléfono de su casa! Llamé, me contestó su novia… y entonces le entrevistamos. Después, cuando ya se hizo supermegahiperfamoso, llamé a la discográfica y ya volvimos a los procedimiento habituales: “Llama aquí, llama allí”. No lo volví a entrevistar.
¿Quieres mandar algún mensaje a Melendi desde aquí?
Nada, que si quieres entrar en directo, llámame [risas].
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| Sin noticias de Holanda, el primer álbum de Melendi (fuente: EcuRed) |
Y la última, ¿qué pasaba con El Fary cuando lo llamabas?
Con El Fary no contacté a través de la discográfica, sino buscando su teléfono en las páginas blancas. José Luis Cantero, Madrid. A lo mejor te salían dos o tres. Entonces, llamé hasta dar con su casa. Siempre se ponía su mujer, me decía que se había ido con su hijo, Javi Cantero (a quien también entrevistamos presencialmente al venir a hacer un bolo a un bar), a pescar. No había manera de hablar con él, hasta que sí pudo ser. Ni siquiera estaba promocionando nada, era por gusto.
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| José Luis Cantero, "El Fary" (fuente: RTVE) |
Sin exagerar, ¿cuánta gente de Ceutí y alrededores crees que conoce Onda Color o a ti mismo?
En Ceutí todo el mundo no porque ahora hay mucha gente nueva, pero la gran mayoría. También ayuda la presentación de actos. En Lorquí también, Archena… La época de ahora tampoco es la de hace algunos años. La gente crece, los jóvenes pasan de la radio [risas]. En fin, no sabría decirte un número, pero tengo que decir que antes más que ahora.
A mi parecer, eres un auténtico creador de personajes, al estilo de Javier Sardà pero en radio. ¿Dirías que tu programa de televisión favorito era Crónicas Marcianas?
Sí. Yo era fan de Crónicas. Además, me sentía muy identificado con Sardà, es decir; el no tener un guión, no estar leyendo hasta las buenas noches, la improvisación, la espontaneidad. Así es como funciono yo. Me encantaba esa locura, esas risas… También intenté entrevistar a Javier Cárdenas. Se enfadó conmigo porque lo llamé por teléfono y no le dije quién me había dado su número. Lo hice un par de veces y una vez me dijo que estaba en el aeropuerto y otra que estaba montando a caballo.
Aparte de eso, Crónicas Marcianas no se podría hacer ahora, de ninguna manera; porque habrían quejas constantes de todos los colectivos del mundo, que no les vendría bien algo.
«YO ERA FAN DE CRÓNICAS MARCIANAS; ME SENTÍA MUY IDENTIFICADO CON SARDÀ»
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| Javier Sardà con los colaboradores de Crónicas Marcianas (fuente: Mediaset) |
¿Crees que, de alguna manera, te inspiraste en Crónicas Marcianas a la hora de dar voz a personajes peculiares como Palancas o José Ángel?
Creo que no. Lo de Palancas no lo esperaba. Yo estaba en la radio (que está ubicada en el Centro Cultural) haciendo mi programa, abajo estaban haciendo un casting de Los 7 Magníficos (programa de talentos de la televisión autonómica) y me dijeron: “Este hombre está aquí porque se ha presentado, ¿quieres que suba?”. Y subió. Volvemos a lo mismo, la espontaneidad. No estaba preparado. Al tiempo, vino otra vez. Las mejores mediciones de las audiencias, es decir, la gente que te para por la calle, se partió de risa. Y El Palancas venía todas las semanas. Por lo general era puntual, se lo tomaba en serio.
Un día estaba lloviendo lo que no estaba escrito. El fin del mundo. Y me lo veo venir. Todo empapado, chorreando. “He venido para decirte que no voy a venir”. Yo le decía que se esperara, que lo llevaba. De hecho, lo llevaba siempre. Pues no, se fue [risas].
Después ha venido José Ángel y ha sido más complicado de mantener en el tiempo, pero me ha recordado mucho a la época de Palancas. También he notado el cambio de generación, de un rollo de discotecas y bailes a más TikTok, redes sociales…
¿Por qué pegó tan fuerte aquello de “A mí me gusta Onda Color”?
Eso vino de un niño de dos o tres años. Era mi vecino. Se llama Jesús Antonio pero su familia y todo el vecindario le decía Chirriqui. Un día tuve que grabar algo y le dije que se viniera a la radio. Me lo traje a hacer unas cuñas y al terminar le dije que grabara unas palabras. Y la frase esa, precisamente por ser corta y que hacía gracia porque era un crío pequeño, pues la empezó a repetir todo el mundo. “A mí me guta Onda Coló” [risas]. Hoy me ven por la calle y me la siguen diciendo.
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| Antiguo logo de Onda Color |
¿Cómo viviste los años de la crisis desde la radio?
Aquí la crisis fue publicitaria. Si ya contábamos con un presupuesto reducido, pues en esa época más todavía. Afortunadamente el Ayuntamiento, que es quien respalda a la radio, estuvo nivelando aquello. Es cierto también que en temas de participación fue curioso porque, fíjate la tontería, a mí en las dedicatorias de mediodía había muchos albañiles en la obra escuchándome, participando en esto y lo otro, y como ya no había obras, eso se notó bastante.
Había una canción que me pedían mucho, que además la tengo pensada para ponerla cuando hagamos el 30º Aniversario. Canciones random que más me habéis pedido en estos años: La Construcción, de Leo Rubio.
Poco a poco, se fue reconduciendo un poco la cosa. La publicidad y la participación. ¡Si es que estábamos todos tristes!
Sí. El confinamiento no porque como los medios de comunicación éramos esenciales, yo era de los pocos que salía de casa. La pandemia fue lo que hizo cambiar el formato del programa de mediodía; yo tenía el cachondeo, las risas, y pasamos a cubrir todos los días las noticias del covid. Se hizo todo más informativo, digamos. Estuvimos todos los días diciendo cuántas personas habían muerto, cuántos casos había… Era feo. Además, en ese tiempo se reformó la radio. Y luego hacíamos un programa por las tardes, Balconeo, a las ocho. Volvía el cachondeo. Teníamos a Guillermo Pérez entrando por videollamada, otra cosa típica de la pandemia. Hacía imitaciones de Rajoy, Carlos Herrera, Miguel Ángel Revilla, Los Chunguitos… el que le pidieras. También retransmitíamos por redes sociales e íbamos metiendo gente. Era la otra cara de la moneda.
En cuanto abrieron la puerta con la desescalada, recuerdo que estaba en una habitación/almacén durante la reforma de la radio y pensaba: “Bueno, esto ya no tiene sentido.
En la actualidad, pareces reinventarte en vista del surgimiento de festivales de música nostálgica con un nuevo programa musical, Flash Millenial. ¿Cómo surge esta nueva vuelta de tuerca?
En el 2024, hubo un festival de ese estilo que se hizo en la Nueva Condomina creo. Hubo miles de personas, un amigo mío fue. Recuerdo que ese día presentaba un evento en Murcia y no paraba de mandarme vídeos. ¡Cuánta gente hay allí! Luego me salían vídeos en redes sociales, más de lo mismo. En ese momento, me di cuenta de que había mucha gente con esa nostalgia de los 90, 2000. Entonces, le dije a este amigo de boquilla: “Voy a hacer un programa así”. Hasta que llegó la nueva temporada en septiembre y se me quedaba libre la hora de 20:00 a 21:00. En principio se llamaba Millenial Team o algo así y luego, preguntando a la inteligencia artificial por un nombre con más gancho, me sacó Flash Millenial. Y así se quedó. Empezó en octubre de 2024. Primer lunes del cambio a horario de invierno.
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| Flash Millenial, el programa de música de los 90, 2000 y 2010 |
Gracias a TikTok, donde hemos hecho muchos directos durante este programa, hay mucha gente que nos ha conocido o incluso antiguos oyentes que por circunstancias ahora viven en otro lugar y de repente se conectan y se acuerdan de la radio… Esas cosas gustan. Además pasa que había gente que participaba todos los días en las dedicatorias, deja de participar por el motivo que sea, y uno también los recuerda y te preguntas: “¿Qué le habrá pasado a esta persona?”.
¿Hay alguna cosa que nos puedas adelantar a propósito de los 30 años de Onda Color?
Vamos a hacer un festival con artistas y reparto de merchandising. Esa es la idea, y ahora hay que darle forma. Estos grupos son los que han triunfado sobre todo en los inicios de Onda Color. En tema de negociaciones, ha habido un poco de montaña rusa pero bien. Falta poco para poder confirmarlo.
Se te ve ilusionado.
Sí, porque llevo desde septiembre, casi un año preparando. Cuadrar fechas con artistas, que están ya ocupados de un año a otro, es complicado. Cuando le dije a la concejala que algo había que hacer por el 30º Aniversario, me dijo que a partir de septiembre empezaríamos a mirar.
Mi intención es que entre cantante y cantante salgo yo y en cada salida quiero que me acompañe o llamar a alguno de los colaboradores, quiero que venga Aladino (Martínez). Al vivir fuera no sé si va a poder venir. Me encantaría que viniera porque, de los inicios, va a ser el único que venga. A los demás no les voy a dar tiempo a que me digan: “Conmigo no cuentes”. No los voy a invitar. Si quieren venir como cualquier vecino más pueden hacerlo, pero invitado por mí no [risas].
El 25º Aniversario (en 2021) fue más solemne por la pandemia. Lo hicimos en el Auditorio de Ceutí, con las sillas vacías una sí una no, mascarillas… Entonces, a los colaboradores se les dio una especie de estatuilla agradeciendo su participación en la radio. Eso ya se ha hecho y no se va a volver a hacer porque no tiene sentido, no vas a estar cada cinco años dando lo mismo a los mismos. Este año va a ser en plan festival. Los colaboradores que van a subir al escenario, si pueden y quieren, van a ser los que están en la actualidad.
En el 20º Aniversario (2016), lo único que hicimos fue juntar a los tres culpables de enchufar Onda Color (Aladino Martínez, Juan Francisco Crivero y Juan Pío Abenza) y la gente de Radio Ceutí del 91 se enfadó porque no los invité. Es que estamos celebrando el aniversario de Onda Color, no el de Radio Ceutí. Y no es que yo reniegue de Radio Ceutí, pero no es en lo que estamos [risas]. Radio Ceutí fue la primera piedra, pero no es Onda Color. Ya está. Y se enfadaron conmigo. Bueno, lo siento. Soy malo, qué le voy a hacer [risas].
Quería dejar para el final aquella entrevista de Aladino Martínez para La Verdad en 1998. El titular de las palabras de Aladino fue que en la emisora no existía la censura. ¿Alguna vez te han dicho que no hablaras sobre algo?
Sí, pero fue una cosa puntual. Tuvo que ver con la pandemia. No lo vamos a destacar mucho. Fue una noticia. Me dijeron literalmente: “Ésto no procede”. Yo la había compartido en las redes sociales de la radio y eso me dijeron. Pregunté: “¿Entonces eso significa que lo quite de las redes sociales? ¿Pero mañana no puedo decirlo, como lo va a decir todo el mundo?”. “No, no, no procede”. Y era algo sobre el covid.
Eso es censura.
Sí, eso le dije. Pero bueno, en treinta años sólo ha sido eso.
En la última pregunta, le preguntaban sobre cómo responden los oyentes a la programación. Aladino respondió: “Generalmente bien, pero me gustaría pedirles que no sean tan exigentes. Una emisora local es más criticada que otras grandes radios y en cualquier fallo que nos pillan no dejan de llamarnos”. ¿Por qué reivindicas tanto estas palabras?
Porque es verdad. Al final tú estás escuchando LOS40 por ejemplo, se corta la canción a la mitad, está dos segundos en silencio y salta otra canción y tú sigues con la misma emisora. Eso te pasa a ti, “vaya mierda”. Que también está bien, es decir, yo agradezco siempre cuando avisan de algún fallo en la radio, pero me refiero a no dejar pasar con humanidad el error. Aquí sí y aquí no. A eso me refiero.
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| Entrevista Aladino Martínez (fuente: La Verdad 29-11-1998) |
~ Esta entrevista fue realizada en Ceutí, el día 28 de enero de 2026
Alfonso G. Mengual












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