Polvo de estrellas en Rector Sabater
El pasado miércoles 18 de marzo, víspera de la festividad de San José, buena parte de los estudiantes de Ciencias Políticas de la Universidad de Murcia (y demás grados de la facultad que no me importan) quisieron mezclar el ansia de conocimiento con el ocio nocturno en la VIII Edición de la Noche en Blanco.
Bajo el honroso lema "Ideas que no duermen", este ya clásico evento de Políticas cumplió diez años con otra genial selección de charlas plagadas de estrellas rutilantes del ámbito universitario. A las ocho de la tarde, supuestamente, daba lugar la presentación del mismo con un invitado de excepción: Pablo Simón, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y tertuliano insignia —junto con Lluís Orriols— de Al Rojo Vivo. No se produjo. Desconozco las razones. El primer pensamiento que se me pasó por la cabeza es que había sido una especie de falso gancho para atraer al público, luego concluí que no tenía sentido pues el inicio del acto se pospuso una hora más tarde, a las nueve de la noche. Una vez superadas las circunstancias sobrevenidas, todo dio comienzo con unas palabras de la señora decana —recuerden que fumar es malo, pero la decana de Derecho es peor— y Antonia la Buena. Me encantó encontrarme allí, en ese salón de actos de Rector Sabater tan viejo y apreciado, con antiguos compañeros y profesores.
Junto con mis compas, fuimos primeramente (y no prontamente) a la ponencia de Diego Andrés González y Alejandro Giménez "Los espacios seguros en los videojuegos: Fnaf y Poppy Playtime". No nos enteramos ni del tiempo. Es lo que tiene llegar tarde a las cosas, que luego no te enteras de la trama. En realidad, a nosotros en ese momento nos importaba poco a cuál ir; elegimos ésa más que nada porque estaba en el mismo aula en la cual iba a impartir su lección magistral cachonda nuestro amigo Alexis. El título no podía ser más sugerente: "Manual de cómo ganarte a todo un país, by Nayib Bukele". La mentira del ejemplo a seguir de El Salvador gracias a su señor presidente, etcétera. Brutal. En el descanso dejaron ver sus altos rostros campantes hasta dos candidatos al Rectorado de la UMU, Alicia Rubio —la próxima rectora, pienso yo— y Guillermo Díaz Baños —el señor de la barba—. Comimos, bebimos, la mayoría jugaron al bingo... de merendola nocturna, vaya. Muy a gusto todos, muy distendida la cosa. En la sala de estudios y en los pasillos del edificio se creó un submundo importante, similar al que se produce en Musik cada jueves.
A partir de aquí ya recuerdo borroso. No sé si fuimos a una charla de historia. Bastante seria y rigurosa. Porque esa también es la grandeza de este evento, es decir, hay tanto conferencias sumamente académicas e inflexibles como frívolas y graciosas. Este aspecto, lejos de restar, suma más puntos que Mike Tyson en sus mejores tiempos. Y si alguien no lo cree, que pregunte a la peña. Más tarde fuimos a una charla sobre Pokémon. O sea, en qué momento. Todo el mundo que estaba allí sentado se partía de risa (imagino la bebida hizo su deseado efecto) y nosotros no entendíamos absolutamente nada. Pero nada, de verdad. En fin. Así como colofón, fuimos a ver a un zagal de Filosofía que habló sobre esa eterna pregunta que en los últimos años ha obtenido cierta relevancia: "¿Se puede separar a un autor de su obra?". Interesante. No muy bien preparada pero interesante. Para reflexionar en las tascas. Un gran tema de debate para discutir a las tres de la mañana.
NOTA BENE. En el receso comentado anteriormente, compré una chapa de Federico Jiménez Losantos disfrazado con una mascarilla a modo de antifaz. Antifaz pandémico, claro. De ahí que ilustre este artículo. The End.
Alfonso G. Mengual. Graduado en Ciencias Políticas, Gobierno y Administración Pública por la Universidad de Murcia

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