"Un invierno en Filadelfia", de Fernando de la Cierva

Título completo: Un invierno en Filadelfia (Juan de la Cierva y su autogiro)

Autor: Fernando de la Cierva Bento

Editorial: Ediciones Alfar

Año de publicación: 2020



Portada del libro


En esta biografía novelada, el nieto del inventor cristaliza un exquisito relato entrelazando situaciones ficticias y hechos reales con la finalidad de dar a conocer la figura de una de las personas más importantes de la historia de la aeronáutica: don Juan de la Cierva y Codorníu (1895-1936).

-Págs. 25-26-27-28 y 33: Se relata el encuentro entre el inventor murciano y el prodigio estadounidense Henry Ford, "el creador de la primera cadena de montaje de coches". Fue un 28 de diciembre de 1931, en Míchigan, al haber sido invitado junto con su socio Harold Pitcairn (quien fundó la Autogiro Company of America) a la residencia del empresario automovilístico Russell Alger. Allí, se produjo la conversación entre ambos. En ella, el norteamericano comenzó halagándole con estas palabras:


"—Estaba deseando conocerle, Juan. Soy un fiel seguidor de todos sus logros. Cada vez que leo en los periódicos acerca de usted, pienso que tenemos mucho en común. Creo que los dos somos de esas personas que nunca se rinden y no dan nada por sentado. Y seguramente son las características necesarias que debe tener alguien que pretenda innovar".


En esa charla, Ford le sugiere escribir sus memorias, mencionándole el gran legado que podría dejar a las generaciones futuras. Tras dejarle con la mosca detrás de la oreja y con no pocas peticiones por parte de su socio, Juan termina poniéndose en contacto con un periodista, Tim Connor, para que así éste le ayude en dicha tarea. Y empieza por el principio: Juan de la Cierva nace tal que un 21 de septiembre de 1895 en Murcia, trasladándose a los nueve años a Madrid. A pesar del corto período que vivió en la capital levantina, el insigne inventor mantiene un fuerte vínculo sentimental, a lo largo de su vida, con la tierra que lo vio nacer y dar sus primeros pasos. Cuando Connor le pide que le hable de Murcia, el ingeniero experimenta un simpático episodio de añoranza hacia su ciudad natal, diciendo de ella que "la huerta debe de ser lo más parecido que uno puede encontrarse en el mundo al jardín del edén".

-Págs. 47-48: Se narra una graciosa anécdota en relación al niño De la Cierva, en la cual éste se encontraba perfeccionando aviones de papel y que, en ocasiones, algunos de ellos acababan aterrizando en la casa de Antonio Maura (quien fuera cinco veces presidente del Gobierno y colega de su padre, D. Juan de la Cierva y Peñafiel), político que era vecino suyo. Pues bien, se cuenta que su padre llegó a regañarle porque "en el Congreso, don Antonio Maura había comentado en un corrillo con otros diputados que parecía mentira que una persona tan inteligente como el político don Juan de la Cierva Peñafiel hubiese tenido un hijo tan tonto".

                                                             
(Fuente: Archivo ABC)

"La huerta debe de ser lo más parecido que uno puede encontrarse en el mundo al jardín del edén"

—Juan de la Cierva y Codorníu, murciano e inventor




-Pág. 66: Entrando de lleno en su invento más significativo, cabe preguntarse algo; ¿cuál es el origen de su nombre? La respuesta, en esta página: "Primero pensé en llamarlo «autogiróptero», pero me pareció un nombre demasiado largo, demasiado pesado y demasiado griego, así que opté por simplificarlo y llamarlo «autogiro».

-Págs. 87-88: Ya en 1924, el ingeniero comenta que, al no poder reanudar unos vuelos, estuvo trabajando unos meses en una fábrica de conservas que tenía su padre en el municipio murciano de Lorquí; dándole tiempo a crear una máquina que pelase la fruta, acrecentando fácilmente el ritmo del envasado. Fue, de manera simbólica, su única aportación a la mecánica fuera del campo de la aeronáutica. Curioso, cuando menos.


Bandera de Lorquí (Murcia)


-Pág. 100: Jugando la baza de ser un gran orador (aunque en lo personal era un hombre tímido), Juan de la Cierva realizó numerosas conferencias a fin de dar a conocer el autogiro por todo el mundo. La primera universidad en la que disertó fue la de su querida Murcia, el 10 de abril de 1926.



Explicando los fundamentos básicos del autogiro en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid -act. Complutense- (fuente: Julio Duque / ABC Madrid 16-04-1926)


-NOTA BENE. Desde el primer momento, sus progresos resultaron de interés y fueron respaldados por el mismo rey de España, Alfonso XIII; entablándose, como bien se refleja a lo largo del libro, una sincera amistad tanto institucional como personal.



Junto con Alfonso XIII, durante las primeras pruebas verificadas en Cuatro Vientos (fuente: Blanco y Negro Madrid 14-03-1926)



-Págs. 110 y 118: Se mencionan dos comentarios de la prensa internacional.

· En Alemania, llamaron al autogiro Gewindmühlt, que significa algo así como "el molino que puede volar".

· En EEUU, el Philadelphia Record publicó "Don Quijote del Aire volará aeroplano Molino de Viento en Pitcairn Fields".

-Pág. 123: Juan cuenta que "Harold me secuestró durante casi todo el mes de septiembre (…) y no me dejó salir hasta tener acabada la Engineering Theory of the Autogiro", un manuscrito donde explicaba minuciosamente el funcionamiento de su añorado invento.

Aquí abajo podéis verlo:


-Pág. 146: En otra anécdota con una personalidad estadounidense, se cuenta que un anciano Thomas Edison (quien nunca dio su visto bueno a los aeroplanos, debido a la inestabilidad de éstos), pidió una demostración del autogiro. Tras materializarse su petición, en Newark (Nueva Jersey), lo que dijo después de ver con sus propios ojos al autogiro sobrevolando los cielos sería impagable: "That's the answer, that's the answer!".



«That's the answer, that's the answer!»


 —Thomas Edison, tras ver volar el autogiro




-Págs. 155-156-157: Por si fuera poco, en 1931 fue recibido en la Casa Blanca por el presidente Herbert Hoover, haciéndole entrega del Trofeo Collier. Hoover pronunciaría que "la invención de Juan de la Cierva es uno de los destacados progresos en aparatos más pesados que el aire".


Herbert Hoover, 31º Presidente de EE.UU.


-Págs. 180-181: Su socio, Harold Pitcairn, le comunica que le han concedido la medalla de oro Daniel Guggenheim de 1932 por "el desarrollo de la teoría y práctica del autogiro".

-Págs. 182-183: Durante muchos años, el autogiro tuvo el sambenito de ser una máquina lenta. No obstante, ese mito se evaporó en las National Air Races de Cleveland en 1932 donde, a pesar de las burlas de los aeroplanos allí presentes, quedó en primer lugar en una de las etapas del Trofeo Leeds.

-Págs. 185-186: Pero no todo iba a ser bueno. En ese mismo año, se produjo la primera muerte en la historia del autogiro. El piloto se llamaba Pierre Martin, y la causa se debió a que "el mando de altura se quedó bloqueado por un tornillo de presión que se había salido de su sitio en el momento de empezar a ascender".

-Págs. 204-205: 1934. Se narra la hazaña pionera del aterrizaje y despegue en la cubierta de un barco anclado, el portaaeronaves Dédalo, fondeado en Valencia.


Dedicatoria de Juan de la Cierva al Dédalo, 1934 (fuente: Archivo ABC)


-Págs. 206-207: En ese mismo año, es invitado a una comida en el Club Puerta de Hierro, donde el vicepresidente de la sociedad y antiguo compañero suyo, Rafael Silvela, toma la palabra para contar una anécdota sobre el inventor. "Cuando Juan y yo estábamos en la Escuela de Caminos, tuvimos un profesor que tampoco se podría ganar la vida leyendo el futuro (aludiendo al señor Maura). Dijo, ni más ni menos, que nuestro hombre era un inepto para los estudios de mecánica y acabó sentenciando que jamás serviría para la ingeniería".

-Págs. 210-211: En una visita a Cartagena, se le impuso la Banda de Caballero de la Orden de la República, concedida por el Gobierno en 1934.

-Págs. 226-227: En una descripción de la rutina del ilustre inventor, se menciona a otro colega, Guglielmo Marconi, quien se dice le había regalado un receptor de televisión.


Guglielmo Marconi, premio Nobel de Física de 1909 por su "contribución al desarrollo de la comunicación inalámbrica"



-Págs. 234-235: Se narra el episodio más controvertido y agravado recientemente; la famosa llamada de Luis Bolín (corresponsal del diario ABC en Londres) a su amigo en razón del encargo de un avión a Canarias para, seguidamente, viajar hacia Marruecos. Según se dice, Bolín no le especifica en ningún momento quiénes precisan dicho servicio, explicándole de manera escueta que se trata de "unos conocidos míos". El pasajero oculto sería nada menos que el general Franco.


Francisco Franco (1892-1975)



-Págs. 240-246: Paradójicamente, la muerte de uno de los grandes inventores de la historia se debió a un accidente de aeroplano, aquella máquina de la que el murciano tanto desconfió, en Purley (un pueblo perteneciente al distrito de Croydon, Londres).


Fuente: Portada ABC Sevilla 11-12-1936



-Pág. 250: Como broche final, el 15 de septiembre de 1976 (40 años después del fallecimiento del inventor), fue dictada una sentencia que condenó al Gobierno de Estados Unidos a indemnizar con 67,5 millones de dólares de la época a la Autogiro Company of America por haber fabricado y vendido helicópteros -la evolución natural del autogiro- sin haber adquirido previamente las patentes del autogiro, de las cuales gracias a ellas pudieron empezar a funcionar de manera efectiva.

· 85º Aniversario del fallecimiento de Juan de la Cierva (09-XII-1936 — 09-XII-2021) ·

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