Aló Presidente(s)
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| El viajero en el tiempo con José María Aznar, Alberto Núñez Feijóo y Fernando López Miras en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia (fuente: La Opinión 13-07-2023) |
Salgo a hombros por la puerta grande, como los toreros. Termino, afortunadamente, el tour de políticos a nivel nacional. Empecé viendo -técnicamente la vi- a Macarena Olona cuando todavía militaba en Vox (sept. 2022), seguí con Yolanda Díaz (feb. 2023), escuché a Pedro Sánchez (my. 2023) y acabé infiltrado en el mitin de Núñez Feijóo (jul. 2023).
A ver, me explico. Ayer por la mañana me dirigí al Víctor Villegas. En a tomar por culo. Me caían botellas de agua por las sienes. Todo el solanero que me pudo caer me cayó, en la ida y en la vuelta. En el paso de peatones frente a la sala, coincidí con un zagal que también iba a ver a Feijóo -que luego resultó ser del mismo grado que yo y ni lo conocía, lolazo-. Llegamos, dijimos dos tonterías a un reportero de La 7 y accedimos al edificio anexo donde exactamente daría lugar el acto azul. Y, que me aspen, nada más entrar, una chica nos dijo que los jóvenes iban a la grada. Pensé: "Ésta qué dice, si yo no soy pepero". Pero en ese momento decidí no rechistar e introducirme en aquel territorio comanche. Una experiencia más. El pez fuera del agua.
Me senté junto con mi compañero -fuimos de los primeros en hacerlo- y empecé a ser realmente consciente de dónde me había metido: en la boca del lobo. Hice un poco de vista panorámica y vi al lado de nosotros a Antonio Landáburu, presidente de Nuevas Generaciones en la Región y flamante diputado autonómico con 26 años -será superdotado, o superenchufado-; quien se encargó obviamente de organizar a la tropa y dar algunas indicaciones en cuanto a normas y cánticos. Saludé a una compañera de la carrera y, por su cara, no se lo podía creer. El cachondeo por encima de todo. O, por lo menos, mi pensamiento primero. Casi siempre. Algo que me sorprendió fue que en todo el acto solamente vi dos banderas de España: una al fondo, grande, de tipo institucional; y otra que tenía una mujer, pequeñica.
Estaba todo Dios popular: consejeros, alcaldes, diputados, senadores, empresarios -muchos empresarios-... y llegó el trío. El trío del Villegas: José María Aznar (expresidente), Alberto Núñez Feijóo (presidente) y Fernando López Miras (presidente regional). Así como anécdota -momento Lolita-, cuando le tocó hablar al expresidente del Gobierno, entre su forma tan característica de hablar y la reverberación de los micros no se le entendía un pijo. Un niño que estaba a mi lado me dijo lo mismo. Al margen de ésto, yo diría que ayer fue bastante probable que se riera más que en toda su vida.
El candidato a la presidencia del Gobierno acudía en uno de sus mejores momentos -si no el mejor- de la campaña, después de sorprender a media opinión pública con un cara a cara contra Pedro Sánchez donde supo vender su producto y desactivar la dialéctica de su rival. El timing fue acojonante, pareció que Sánchez habló cinco minutos en todo el debate y Feijóo el resto. Eso sí, una cosa es ganar y otra cosa es decir la verdad. No son conceptos estrictamente correlativos. Feijóo fue mayormente impreciso, confundió y mintió en varios de los datos que apuntó y no le pasó ningún tipo de factura. Eso es lo preocupante. Y aquí me urge un dilema, ¿quién es peor, el que dice mentiras o el que se las quiere creer?
Este señor ha venido -contando ésta última- ocho veces a la Región. OCHO. Aznar otras tres en poco más de dos meses. Mi pregunta es la siguiente: ¿Tantos problemas les dan? Porque lo de que somos una Comunidad Autónoma importante lo dejo a un lado. Algunos han afirmado que Murcia está siendo utilizada como un laboratorio por el PP. Yo lo precisaría; creo que somos más como una pequeña sala con productos de oportunidad. No pinta demasiado pero tampoco mancha. O, si mancha, la gente ya no lo recuerda.

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